¿Qué ocurre cuando cruzas las piernas al sentarte? Esto dice la evidencia

Cruzar una pierna sobre la otra es uno de los hábitos más comunes al sentarse. Muchas personas lo hacen automáticamente mientras trabajan, descansan, conversan o simplemente buscan una posición más cómoda.

Sin embargo, esta postura ha generado durante años dudas sobre sus posibles consecuencias para la salud. ¿Puede afectar la circulación? ¿Provoca problemas de espalda? ¿Es realmente perjudicial hacerlo todos los días?

La respuesta es menos alarmante de lo que suelen afirmar algunas publicaciones en redes sociales, aunque permanecer durante largos períodos en la misma posición tampoco es recomendable.

El principal problema está en mantener la postura demasiado tiempo

Cruzar las piernas no significa que el cuerpo vaya a sufrir un daño inmediato. El problema aparece cuando una persona permanece sentada durante mucho tiempo y prácticamente no cambia de posición.

Al colocar una pierna sobre la otra, determinadas zonas de las extremidades inferiores pueden quedar sometidas a mayor presión. Esto puede modificar temporalmente la circulación y producir sensaciones conocidas como hormigueo, entumecimiento o la típica sensación de que “se durmió” una pierna.

La mayoría de las veces, estas molestias desaparecen simplemente al descruzar las piernas y cambiar de posición.

También puede modificar temporalmente la presión arterial

Uno de los efectos que más se ha estudiado es la relación entre esta postura y la presión arterial.

Algunos estudios han observado que cruzar las piernas puede provocar un aumento temporal de la presión arterial. Por esta razón, cuando se realiza una medición de presión, se recomienda mantener una postura adecuada, con los pies apoyados en el suelo y las piernas sin cruzar.

Esto no significa que cruzar las piernas ocasionalmente provoque hipertensión. Se trata principalmente de un cambio momentáneo que puede influir en la lectura de la presión.

¿Y qué ocurre con la espalda y la pelvis?

La posición también puede modificar la forma en que distribuimos nuestro peso.

Cuando una persona cruza una pierna sobre la otra, una parte de la pelvis puede quedar ligeramente más elevada que la otra. Si además permanece así durante mucho tiempo, puede adoptar una postura más inclinada o asimétrica.

Investigaciones sobre postura han encontrado que cruzar las piernas puede aumentar determinadas asimetrías de la pelvis y favorecer una posición encorvada, especialmente en personas que ya presentan molestias lumbares.

Esto no significa que la postura sea, por sí sola, responsable de todos los dolores de espalda. El sedentarismo, la falta de movimiento, la ergonomía de la silla y otros factores también desempeñan un papel importante.

Una pierna puede terminar “durmiéndose”

Probablemente sea la consecuencia que más personas han experimentado.

Cuando permanecemos demasiado tiempo con las piernas cruzadas, podemos comprimir determinadas estructuras nerviosas y vasos sanguíneos. Como resultado aparecen hormigueo, adormecimiento o una sensación extraña en el pie y la pierna.

Normalmente, el problema desaparece al cambiar de postura y permitir que la extremidad recupere su posición normal.

En casos excepcionales, una compresión prolongada sobre determinados nervios puede producir problemas más importantes. Sin embargo, no es correcto presentar este escenario poco frecuente como si fuera una consecuencia habitual de cruzar las piernas.

¿Causa várices?

Aquí existe uno de los mitos más extendidos.

Cruzar las piernas no se considera una causa directa de las várices. Las enfermedades venosas están relacionadas con diferentes factores y, en particular, permanecer sentado o inmóvil durante períodos prolongados puede ser más relevante para la circulación que el simple hecho de cruzar una pierna sobre la otra.

Por eso, si una persona pasa muchas horas sentada, lo recomendable no es únicamente preocuparse por cómo coloca las piernas, sino también levantarse y moverse periódicamente.

El verdadero enemigo: permanecer sentado durante demasiado tiempo

Más que demonizar una postura concreta, los especialistas suelen poner el foco en el tiempo que pasamos inactivos.

Permanecer sentado durante períodos prolongados forma parte de un estilo de vida sedentario y se ha relacionado con diversos problemas de salud. Cambiar de posición, levantarse, caminar unos minutos y realizar actividad física regularmente son hábitos mucho más importantes que evitar de manera absoluta una determinada posición de las piernas.

En otras palabras, una persona que cruza las piernas durante unos minutos y después se levanta y se mueve no está en la misma situación que alguien que permanece sentado durante horas sin prácticamente cambiar de postura.

¿Cuál es la mejor forma de sentarse?

No existe una única posición que deba mantenerse durante todo el día. De hecho, permanecer demasiado tiempo en cualquier postura puede terminar generando molestias.

Para sentarse de una manera más cómoda se recomienda:

  • Mantener los pies apoyados en el suelo cuando sea posible.
  • Evitar permanecer muchas horas sin levantarse.
  • Cambiar de posición regularmente.
  • Ajustar la altura de la silla para mantener una postura cómoda.
  • Levantarse y caminar durante las pausas.
  • Realizar actividad física de manera habitual.

Además, si una persona necesita medirse la presión arterial, es especialmente importante adoptar una posición adecuada y mantener las piernas sin cruzar para obtener una medición más fiable.

Entonces, ¿hay que dejar de cruzar las piernas?

No necesariamente.

Cruzar las piernas ocasionalmente no debería convertirse en motivo de preocupación para una persona sana. Lo importante es evitar permanecer inmóvil durante largos períodos y prestar atención a las señales que envía el propio cuerpo.

Si aparece dolor persistente, pérdida de fuerza, entumecimiento que no desaparece o cambios importantes en una extremidad, entonces sí conviene consultar con un profesional sanitario.

La conclusión es sencilla: el problema no está en cruzar las piernas unos minutos, sino en convertir una postura estática en una posición mantenida durante largos períodos.

Cambiar de postura, levantarse con frecuencia y mantenerse físicamente activo son medidas mucho más importantes para cuidar la salud que preocuparse exclusivamente por si una pierna está encima de la otra.

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