Si alguna vez un perro se ha acercado a ti y, en lugar de saludarte normalmente, ha dirigido su nariz hacia tu entrepierna, probablemente te hayas preguntado por qué lo hace.
Aunque para las personas puede resultar incómodo o incluso vergonzoso, para un perro se trata de una conducta completamente natural. Su explicación está relacionada principalmente con una de sus herramientas más importantes para interpretar el mundo: el olfato.
Para un perro, oler es una forma de conocer
Los seres humanos dependemos principalmente de la vista y el oído para obtener información sobre nuestro entorno. Los perros, en cambio, utilizan el olfato de una manera extraordinariamente sofisticada.
Se estima que los perros pueden tener hasta unos 300 millones de receptores olfativos, frente a los aproximadamente 6 millones que poseen los seres humanos. Esta diferencia les permite detectar y distinguir olores que nosotros prácticamente no percibimos.
Por eso, cuando un perro se acerca a una persona y comienza a olfatearla, no necesariamente está buscando comida ni mostrando un comportamiento extraño. Está recopilando información.
¿Por qué precisamente esa zona del cuerpo?
La región de la ingle es especialmente interesante para el olfato canino porque contiene una concentración importante de glándulas apocrinas.
Estas glándulas producen secreciones que contienen compuestos químicos que contribuyen al olor corporal. Para un perro, esas señales pueden proporcionar información sobre otros individuos.
Además, los perros utilizan el olor como parte de sus interacciones sociales. Cuando dos perros se encuentran, es habitual que se huelan determinadas zonas del cuerpo como parte de su proceso normal de reconocimiento.
Al interactuar con seres humanos, pueden dirigir su atención hacia las zonas donde encuentran señales olfativas especialmente concentradas.
No está siendo “maleducado”
Es fácil interpretar este comportamiento desde nuestra perspectiva humana y pensar que el perro está haciendo algo inapropiado deliberadamente.
Sin embargo, el animal no entiende las normas sociales humanas de la misma manera.
Para él, acercar el hocico a una determinada zona del cuerpo puede ser simplemente una manera eficiente de descubrir quién eres y obtener información sobre ti.
Por esa razón, los especialistas consideran que este comportamiento normalmente está relacionado con la curiosidad, la exploración y la comunicación mediante olores, no con una intención de incomodar.
Los cambios corporales también pueden llamar su atención
El olor corporal humano no permanece exactamente igual durante todo el tiempo.
Factores como el sudor, los cambios hormonales, determinados productos utilizados sobre la piel y otras modificaciones en el organismo pueden alterar los olores que una persona desprende.
Los perros tienen una capacidad extraordinaria para detectar esas variaciones. Algunas fuentes veterinarias señalan que pueden percibir cambios relacionados con el estado fisiológico de una persona, aunque esto no significa que puedan diagnosticar automáticamente una enfermedad simplemente por olfatearla.
Por eso, si un perro muestra un interés particular por una persona, no debería interpretarse por sí solo como una señal de embarazo, enfermedad o algún otro problema médico.
¿Por qué algunos perros lo hacen más que otros?
No todos los perros tienen el mismo nivel de interés por este comportamiento.
La raza, el temperamento, la edad, el entrenamiento y las experiencias anteriores pueden influir considerablemente. Los perros especializados en actividades de detección, por ejemplo, han sido seleccionados y entrenados para aprovechar de manera excepcional su capacidad olfativa.
También es normal que los cachorros sean especialmente curiosos. Durante sus primeras etapas de desarrollo utilizan los sentidos para descubrir prácticamente todo lo que encuentran.
¿Qué hacer si tu perro lo hace con las visitas?
Que sea un comportamiento natural no significa que tengas que permitirlo.
Si tu perro intenta olfatear constantemente a las personas que llegan a casa, puedes enseñarle una forma diferente de saludar.
Una estrategia sencilla consiste en:
- Llamarlo antes de que se acerque demasiado.
- Pedirle que se siente.
- Mantenerlo tranquilo mientras la persona entra.
- Premiarlo cuando mantenga una distancia apropiada.
- Repetir el proceso hasta convertirlo en un hábito.
La redirección y el refuerzo positivo suelen ser mejores opciones que los gritos o los castigos físicos. El objetivo es enseñarle qué conducta esperas, no asustarlo por seguir un comportamiento instintivo.
Su nariz funciona como una enorme fuente de información
El olfato canino tiene aplicaciones que van mucho más allá de la vida cotidiana.
Perros especialmente entrenados pueden participar en labores de búsqueda y rescate y en la detección de diferentes sustancias. Esa capacidad demuestra hasta qué punto los olores son importantes para estos animales.
Lo que para una persona puede ser simplemente un olor imperceptible, para un perro puede contener numerosas señales que analizar.
Una conducta incómoda, pero completamente natural
La próxima vez que un perro intente olfatear tus partes íntimas, probablemente no haya ningún misterio detrás de la situación.
Su nariz es su principal herramienta para explorar y comprender aquello que lo rodea. La zona de la ingle concentra olores que pueden resultar particularmente interesantes para él, por lo que es lógico que dirija allí su atención.
Aunque podamos establecer límites y enseñarle a comportarse de otra manera, entender la razón de esta conducta permite verla desde una perspectiva diferente.
Para nosotros puede resultar incómodo; para un perro, simplemente es otra manera de descubrir quién eres.